[MSN] Saqueo arqueológico roba la herencia histórica del Perú

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Thu Sep 13 10:40:44 CEST 2007


Saqueo arqueológico roba la herencia histórica del Perú 
 
  
(IMP) 
Hace poco, 18 piezas arqueológicas precolombinas de origen peruano fueron
recuperadas en Alemania:
http://www.estrelladepanama.com/web/main/ver.php?idnews=22224500
 
jueves, 13 de septiembre de 2007

LIMA, Perú / EFE. —Cuna de algunas de las civilizaciones más fascinantes del
mundo, Perú es considerada la capital arqueológica de Sudamérica. 
Su nombre lleva la referencia ineludible de la ciudadela de Machu Picchu, el
gran tesoro del imperio inca, aunque el país acoge exquisitas muestras de
culturas anteriores que poblaron su territorio. 
La historia de ese legado histórico está teñida de la euforia por los nuevos
hallazgos, pero también de tristes capítulos: los ocasionados por los
constantes saqueos al patrimonio.
Y es que centenares de objetos de valor, a menudo escondidos por mantos de
tierra en las denominadas “huacas” o templos ceremoniales han sido
expoliados durante años por nativos o avispados extranjeros que los venden
en el codicioso mercado del arte. 
El aumento de ese comercio ilícito, equiparable al tráfico de armas y de
drogas, ha disparado las alarmas. 
Según el Instituto Nacional de Cultura, desde 1976 se han robado un total de
mil 276 piezas del país, cifra que los expertos consideran aún mayor.
Cerámicas, tejidos y metales, en los que las antiguas civilizaciones dejaron
señas del más avanzado conocimiento de la naturaleza, la arquitectura o el
arte textil, caen diariamente a manos de saqueadores. Sus acciones están
alentadas por los altos precios que alcanzan los tesoros expoliados, a
menudo superiores a los 150 mil dólares, en EEUU y Europa, los principales
destinos del mercado negro.
A ello se suma la facilidad con la que los ladrones consiguen ingresar en
antiguos templos, recintos religiosos y museos. En un territorio superior a
un millón de kilómetros cuadrados, custodiar los bienes nacionales se ha
convertido en un gran reto, cuya solución pasa, según los expertos, por
aumentar la inversión estatal. 
Carentes de ese capital, muchos sitios aparecen saqueados repetidamente,
revelándose así, como víctimas de un profundo olvido gubernamental.
Ejemplo de ello es la ciudadela de Cahuachi, una de las construcciones de
adobe más extensas del mundo al nivel de Chan Chan, otra ubicada cerca de la
norteña ciudad de Trujillo. Sede de la cultura nazca, que habitó la región
del mismo nombre entre los 400 años antes de Cristo y los 400 de la nueva
era, Cahuachi supera los 24 kilómetros cuadrados. Sin embargo, una sola
persona se encarga de velar por su seguridad, lo que explica la desoladora
imagen de la ciudadela, donde los restos de tumbas saqueadas se mezclan con
la tierra que duran- te años ha resguardado los tesoros escondidos por los
antiguos nazcas.
La triste historia del saqueo en Perú ha provocado el esparcimiento de su
patrimonio por todo el mundo. Y, hoy es habitual encontrarse con
coleccionistas privados, museos e incluso casas de subastas con tesoros que
fueron desposeídos de su nación originaria. 
Precisamente uno de los capítulos recientes más oscuros tuvo lugar el pasado
mes de mayo en Nueva York, donde la casa Christie’s subastó un conjunto de
piezas Precolombinas, que fueron adquiridas por 45 mil 600 dólares.

Una lacra de orígenes 
remotos
El origen de los saqueos en Perú es tan remoto como el del mercado negro del
arte, aunque uno de los momentos más oscuros sigue siendo el que rodea al
descubrimiento de Machu Picchu por el estadounidense Hiram Bingham. 
Este expedicionario, que en 1911 llegó a la ciudadela y la dio a conocer al
mundo, se llevó un año después unas 5,000 piezas en calidad de préstamo.
Desde entonces, los objetos de oro, plata, madera, hueso, piedra y cerámica
se encuentran en la Universidad de Yale, de donde el Estado peruano busca
repatriarlas hace décadas.
Otro tesoro, la momia del rey mochica que vivió hace 1,700 años en el norte
del Perú y conocida como el Señor de Sipán, ha sido víctima también de
profanaciones. 
El arqueólogo Walter Alva, descubridor de este valioso hallazgo que ha sido
catalo-gado como uno de los más importantes del siglo XX y comparable con
Tutankamón, recordó a Efe que tras las primeras excavaciones en la
denominada Huaca Rajada, dormía con un arma para ahuyentar a los
profanadores. 
Para este arqueólogo, el problema seguirá existiendo mientras perdure el
valor de las colecciones privadas. A sabiendas que del templo donde apareció
el Señor de Sipán se robó otra tumba de igual valor, vislumbra, sin embargo,
un futuro esperanzador. “En los años 40, 50 y 60 hubo un gran auge de los
saqueos, actualmente existe una mayor conciencia popular y se ha
incrementado también el esfuerzo de las autoridades”. Según Alva, para quien
los robos al patrimonio contribuyen a “la lamentable pérdida del pasado
histórico”, las zonas más “huaqueadas” —término con que se designan los
templos profanados—se encuentran en el norte.
En el centro y sur del país, donde abunda el exquisito arte colonial que
combina influencias europeas con toques indígenas, los saqueos se concentran
en las iglesias y catedrales. Los delitos en esos templos se han convertido
tan habituales que muchas poblaciones disponen vigilantes nocturnos,
escogidos entre los propios nativos, para custodiar sus tesoros. 
Según el responsable de patrimonio de la Agencia Española de Cooperación
Internacional (AECI) en Perú, Juan De La Serna, los lienzos son las piezas
que más se sustraen, seguidos de retablos y esculturas. Estos hurtos, que
antes realizaban pobladores de las mismas localidades andinas como forma de
subsistencia, son perpetrados cada vez más por mafias organizadas, detalló
De La Serna a Efe. 
Agregó que aunque es difícil determinar la cantidad de objetos que han sido
robados del país, probablemente rodee el 50% del patrimonio.
Los ladrones de tesoros no entienden de sitios ni de razones. Y, así como
profanan “huacas” y templos religiosos, no dudan en sustraer piezas de los
museos. Entre los objetos que han sido arrancados de sus urnas figura la
bandera del Perú, ideada por el general argentino José de San Martín, que
ondeó durante la primera ceremonia de proclamación de la independencia. 
La recuperación de esta pieza, que terminó con celebración oficial, fue
posible sólo gracias a que una mafia la ofreció a un coleccionista de Lima.
La lucha por recuperar la memoria histórica
Conscientes del aumento del tráfico ilícito de bienes culturales, el
gobierno peruano ha multiplicado sus esfuerzos. El Instituto Nacional de
Cultura (INC), a través de la Dirección de Defensa del Patrimonio Histórico,
es el organismo encargado de frenar el delito. Creado en el 2003, está
integrado por especialistas de diferentes campos que trabajan junto con el
Ministerio de Relaciones Exteriores, la Policía Nacional, la Interpol, el
Ejército y la Fiscalía, entre otros organismos. Además, el aeropuerto
internacional de Lima cuenta, desde 1999, con un módulo capaz de identificar
piezas originales.
Pero, la lucha contra el saqueo trasciende a las autoridades y radica, en
gran parte, en la conciencia de los mismos habitantes. 
La directora del INC, Cecilia Bákula, recuerda en un documento publicado
recientemente que “la prevención y la defensa son siempre armas más eficaces
y necesarias” y asegura que “es responsabilidad de todos”. 
En ese intento de concienciar al pueblo, se enmarca la iniciativa del INC de
preparar brigadas de voluntarios que protejan los sitios arqueológicos.
La problemática ha alcanzado tal nivel que el Consejo Internacional de
Museos (ICOM) se ha volcado en la elaboración de una Lista Roja de Bienes
Culturales, dedicada exclusivamente a Perú. Ese documento, que contiene
fotos de 28 categorías de piezas que corren riesgo de caer en manos de
traficantes, es el primero de un país americano. Los anteriores, ideados
desde 2000, corresponden a África, América Latina, Irak y Afganistán. 
Por otro lado, y para facilitar la repatriación de los bienes expropiados,
el gobierno peruano acaba de firmar un convenio con Suiza y busca renovar el
Memorando de Entendimiento con EEUU. 
Los esfuerzos estatales empiezan a dar sus frutos y en junio pasado el
gobierno de Washington regresó a Perú 412 piezas precolombinas. 
En paralelo se han iniciado 184 procesos jurídicos en 12 países. 
Mientras las autoridades celebran lo que consideran un paso adelante, los
expertos recuerdan que la lucha para frenar el tráfico ilícito pasa
ineludiblemente por registrar todo el patrimonio nacional, algo que
consideran sólo está hecho en un 40%. Para conseguirlo, el pleno del
Congreso aprobó, en primera votación, un dictamen que obliga a registrar los
bienes culturales y a informatizar una lista.
El reto está servido, sobre todo para quienes dudan de que los propósitos se
cumplan, como sucede con las penas por expoliación de patrimonio. Y es que,
aunque ese delito se sanciona con hasta 8 años de cárcel, los arqueólogos
lamentan que raramente se imparte justicia.

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