[MSN] El Sherlock Holmes del arte.

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Thu Oct 25 07:31:03 CEST 2007


El Sherlock Holmes del arte
NATIVIDAD PULIDO

MADRID. En tan sólo unas semanas han robabo siete obras de Botero de su
taller en Pietrasanta, han aparecido diez de los mapamundi robados en la
Biblioteca Nacional, se ha recuperado la «Madonna del huso» de Leonardo...
El mercado negro del arte está que arde. Uno de los que mejor conoce los
bajos fondos de la compraventa ilegal de arte, a pesar de su juventud (27
años), es Noah Charney, que publica en España «El ladrón de arte» (Seix
Barral). Aclaran en las películas que cualquier parecido con la realidad es
mera coincidencia. En este libro no ocurre lo mismo. ABC conversó ayer con
él, durante su paso por Madrid, de arte, robos, ladrones...

¿Existe el robo perfecto? El móvil del robo puede ser la única pista. El 90
por ciento de los robos están sin resolver. Cuanto más famosa es una obra de
arte, más fácil es recuperarla.
Crímenes lucrativos. Hasta hace poco, el robo de arte ocupaba el tercer
puesto, por detrás del tráfico de drogas y el de armas. Pero ha quedado
relegado al cuarto puesto, superado por el blanqueo de dinero.
Ingresos por robos de arte. Es un dato arbitrario, porque arbitrario es el
valor del arte. Pero, según datos de Interpol, superan los 6.000 millones de
dólares anuales. Aclara Charney que sólo se trata de robos censados. Cree
que la cifra podría ser diez veces mayor.
Casas de subastas, ¿en el punto de mira? «No son culpables conscientemente,
pero sí de forma involuntaria», afirma Noah Charney.
Museos más seguros. Los grandes museos españoles son muy seguros: el Prado,
el Reina Sofía, el Thyssen... parecen inexpugnables. En el extranjero, dice
Charney que los más seguros son la galería de los Uffizi de Florencia y el
Museo Van Gogh de Amsterdam. Distingue entre protección arquitectónica
(museos que no exhiben obras cerca de la entrada) y barreras (controles de
bolsos, detector de metales, rayos X...)
Museos menos seguros. Aunque dice que es difícil dar nombres, cree que la
National Gallery de Londres debe mejorar mucho sus barreras: no hay control
de bolsos y mochilas, ni detector de metales...
Italia. Es el mayor exportador de arte del mundo, tanto legal como
ilegalmente. Es el país con más robos registrados del mundo, pero también en
el que más piezas se recuperan.

Erik el Belga. «No contesta a mis mails», dice Charney. «Nadie cometió
tantos robos con tanta simplicidad. Supongo que el hecho de estar en
libertad y tener página Web es porque habrá llegado a algún acuerdo con el
Gobierno español».
Iglesias. Son las más vulnerables, las más indefensas. No tienen
posibilidades de pagar las cuotas de los seguros, que son muy elevadas. Sólo
en el centro de Roma hay 600 iglesias y unas 93.000 en toda Italia. Y en
cada una hay al menos una obra maestra.
Tipificación de los ladrones. El 80 por ciento de los robos los cometen, por
dinero, organizaciones criminales: las mafias rusa, siciliana, japonesa; los
fundamentalistas islámicos... En torno a un 10 por ciento son coleccionistas
que encargan robos selectivos. Se les conoce como Dr. No (personaje de la
serie James Bond que vivía en una cueva de una isla caribeña repleta de
tesoros artísticos robados). Dentro de los tipos de crímenes, los de arte se
consideran de clase alta.

Arte a cambio de drogas o armas. Afirma Charney que es una práctica
habitual. «Mujer leyendo una carta», de Gabriel Metsu, se recuperó en
Estambul. Fue canjeada por heroína. «Dama escribiendo una carta con su
criada», de Vermeer, se entregó a un comerciante de diamantes de Amsterdam
como prenda por un préstamo de un millón de dólares para comprar armas.
Nuevos modos de robos. Lo más habitual ahora es que los robos sean rápidos y
violentos. Es el caso de «El Grito», de Munch, robado a punta de pistola. Se
dañó el cuadro. Juegan con el factor sorpresa y suelen cometer el robo con
el museo abierto. Salen antes de que llegue la Policía, que, en una gran
ciudad, pueden tardar entre tres y cinco minutos.
Número de robos. «Yo me entero, mediante el boca a boca, de entre 5 y 30 al
día. Y por lo menos deben cometerse diez veces más», afirma Charney.
¿Qué se roba? De todo. Se llevan los muebles y las gárgolas de las iglesias,
tejados de cobre... Los fósiles están de moda. Incluso las momias, pero
muchas son falsificaciones. Hace poco un museo adquirió una; se dieron
cuenta de que tenía 4 años de antigüedad.
El robo más retorcido... El de la Mona Lisa. Se implicó a gente tan conocida
como Picasso y Apollinaire.
El más interesante... El cometido en 1990 en el Museo Isabella Stewart
Gardner de Boston, que aún no se ha resuelto. Es el más importante en la
Historia de Estados Unidos. Dos hombres con uniformes de policía se colaron
en el museo. Una vez dentro redujeron y amordazaron a los guardias y los
encerraron en el sótano. Se llevaron 13 obras por valor de 300 millones de
dólares: un manet, un rembrandt, un caravaggio... Dejaron obras de Rafael,
Fra Angelico y Tiziano.
El más curioso... Un hombre robó unas trescientas obras de arte en tan sólo
un año. Al ir a detenerlo la policía, su madre tiró al agua muchas de ellas
para evitar que lo detuvieran.
Robos «de peso». En 2005, «Figura yacente», una escultura de bronce de Henry
Moore, de 2 toneladas, fue robada de la Fundación Moore. Cree Charney que el
motivo pudo ser fundir la pieza para fabricar antigüedades falsas. ¿Pudo
correr igual suerte el serra de 38 toneladas que perdió el Reina Sofía? No
conoce bien el caso, pero afirma: «Tiene muchas papeletas de haber sido
troceada y fundida». En 2004, dice Charney, se cuadruplicó el precio del
cobre y el bronce. En Inglaterra han desaparecido tejados y hasta muebles de
jardín.
Investigadores de robos de arte. Son muy pocos en el mundo. Italia está
claramente a la cabeza, con 300 Carabinieri dedicados al robo de obras de
arte a tiempo completo. Scotland Yard tan sólo cuenta con 6; el FBI, con 8.
Y hasta 2002, apunta Charney, en el FBI no había nadie. En España, dice,
sólo hay uno (el jefe Montero). Hay una Brigada de Patrimonio, pero su labor
es mucho más amplia. Muchos Gobiernos, añade, no toman en serio los crímenes
de arte. No saben que tienen una relación muy estrecha con otros tipos de
crímenes.
Vandalismo. En muy poco tiempo han coincidido actos vandálicos contra el
patrimonio artístico: han coloreado de rojo el agua de la Fontana de Trevi,
han besado un cuadro de Cy Twombly, han rajado un monet en el d´Orsay...
Charney lo ve como algo habitual en la segunda mitad del siglo XX, pero cree
que no tiene nada que ver con el arte, sino con un afán de fama y
notoriedad.
Biblioteca Nacional. Robos como el de los mapamundi son, dice Charney,
habituales, pero difíciles de descubrir. Normalmente tardan mucho en
detectarse: «Es fascinante que hayan cogido tan pronto al ladrón».
Odyssey. «¿Cómo asegurar el mundo submarino? Es como poner puertas al campo.
Es complicado impedir los trabajos ilegales de estos amateurs. Son piratas
modernos».
¿Qué obra robaría? «En Madrid, un zurbarán de la Academia de Bellas Artes. Y
si robaran la «Ludovica Albertoni», de Bernini, en Roma, yo sería el primer
sospechoso», confiesa.

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