[MSN] Internet, tras la pista del arte robado

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Sun Mar 4 10:13:24 CET 2007


Internet, tras la pista del arte robado

La policía usa la red para luchar contra un mercado que es noticia por los dos Picassos sustraídos

Ricard Mas 

Madrid- Si el arte no interesara, nadie lo robaría. A medida que las cotizaciones de obras maestras han ido disparándose -primero los impresionistas, luego los vanguardistas, ahora viejas glorias vivas del pop art- los robos han acompañado una lógica irrefutable que responde al simple binomio oferta-demanda.
  Y es que muchos particulares agraciados con una buena colección deben plantearse el dilema entre disfrutar sus obras en casa, al coste de astronómicos seguros y medidas de protección, o refugiar sus placeres visuales en cajas de seguridad de bancos. Otro tanto pasa con los bienes de la Iglesia.
  El mito de que algunos millonarios exquisitos ordenan robos de obras de arte famosas para contemplarlas en su exclusiva intimidad, tan conocidas que son imposibles de colocar en mercado, es, aunque socorrido para el periodista, totalmente falso. Existen redes mundiales de tráfico de obras de arte, muy vinculadas a los cárteles de la droga, a las que no les importa esperar diez o veinte años para mover tan preciada mercancía. Es más, muchos ladrones roban por libre para intercambiar sus obras de arte por droga. Fue el caso del asalto a la Fundación Miró a principios de los 80.
  Retorcidas tramas
  También existe la modalidad marsellesa, que consiste en secuestrar obras de arte aseguradas, para reclamar a la compañía parte del valor de la póliza. La discreción se impone en estos casos. O retorcidas tramas para desviar la atención policial y tener un as en la manga. Así pasó con el ladrón del Museo Munch, en Oslo: redujo penas anteriores por asesinato gracias a la devolución de «El grito» y «La Madonna».
  Lo que poca gente sospecha es que los grandes robos de arte han tenido un móvil nacionalista. Ya no hablamos del vil metal sino de algo más intangible como la grandeza de los imperios culturales. La «Gioconda» fue robada del parisino Louvre en 1911 por un nacionalista italiano, que la ofreció a la galería de los Uffizzi un año después, escondida en el doble fondo de una maleta. El derecho de conquista no puede ser ajeno a este entramado. Ya en la antigua Roma se traían obeliscos egipcios y otras bagatelas de tonelada métrica y las campañas napoleónicas en Egipto ocupan un espacio privilegiado en el Louvre, por no hablar de los frisos del Partenón y demás lindezas transportados al British londinense por gracia de Sus Majestades los Emperadores de la Union Jack. Y Saddam Hussein, cuando invadió Kuwait, se llevó entero en museo de arte y arqueología de la capital. Sigue en paradero desconocido.
  «Pillaje en Europa»
  Otro escenario distinto, pero parecido, es la compra a precios ridículos de patrimonio europeo por parte de magnates americanos, para construir «frankensteins» tales como los Cloisters de Nueva York, amalgama del románico español, o cimentar la fama del Metropolitan a base de momias y templos.
  Un internacional muy conocido de la policía española es Erik el Belga. Antiguo monaguillo, quedó tan prendado del arte religioso y su nula custodia, que se dedicó a saquear media Europa para vender el producto de su trabajo en equipo a anticuarios del mundo entero. Bajo el signo de Naranjito, aprovechó los 80 para ejecutar más de 700 limpiezas por la piel de toro. Tras ser capturado por la policía, redujo pena colaborando en la recuperación de todas las piezas robadas.
  El caso reciente de Diana Widmaier-Picasso, nieta de Picasso, es uno más en la lista de obras de arte robadas. Un vistazo a Internet nos da pistas de los medios que genera tan prolífica actividad: El Consejo Internacional de Museos -ICOM- publica catálogos con lotes de cien obras robadas. El último se titula «Pillaje en Europa», y es del 2001. Supongo que verá la luz pronto un segundo volumen, a este paso. The Art Loss Register -www.artloss.com- es una iniciativa privada para registrar en red las obras desaparecidas. Y en www.saztv.com se encargan de presentar informes sobre las obras de arte más buscadas del mundo. Pero la palma se la lleva el FBI con el «Top Ten» del arte robado y no recuperado.

http://www.larazon.es/




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