[MSN] Ecuador. El cuidado del arte histórico es reducido

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Mon Jul 16 21:32:29 CEST 2007


El cuidado del arte histórico es reducido
7/16/2007, Jean Cano.  Coordinador

En los dos últimos años, la Cancillería no ha recibido reportes de 
ningún país del mundo de las  82 piezas coloniales robadas de 18 
monumentos de  Quito desde 1992.

Entre estas obras, que están reportadas a la Unesco como objetos que no 
pueden ser comercializados, hay esculturas y pinturas de vírgenes,  
Cristos,  santos...  La  triste consecuencia, señalada por los 
especialistas consultados por este Diario, es el empobrecimiento 
irreversible del patrimonio nacional.

La Interpol indica que las obras son robadas para ser sacadas del país, 
con el fin de  venderlas en exorbitantes sumas de dinero a exclusivos 
coleccionas que pueden pagar por ellas. El delito no solo comprende los 
bienes coloniales, sino también piezas arqueológicas, producto  del 
huaquerismo.

De hecho, una de las siete colecciones artísticas y arqueológicas que 
actualmente está incautada en el extranjero se  ofertó en más de 3 
millones de dólares, dice Iván Armendáriz, director del Instituto 
Nacional de Patrimonio Cultural.

El domingo 8 de julio ocurrió el último saqueo. Sucedió en la iglesia de 
San Marcos, ubicada en el Centro Histórico. Los ladrones llegaron al 
templo del siglo XVI, custodiado por el padre Enrique Jiménez, y se 
llevaron nueve piezas, entre ellas un invaluable lienzo de la Colonia 
con la imagen de la Virgen de El Carmen y las almas del purgatorio.

Es probable que Jiménez nunca vuelva a ver las piezas. Él no tenía un 
registro prolijo de lo perdido: dos pinturas,  la mano de la escultura 
colonial de San José,   dos cabezas de los ángeles que estaban bajo el 
púlpito,  dos copones dorados, la estatuilla de un toro y La Custodia.

Sin ese registro, con datos de autores, años, etc., el Instituto 
Nacional de Patrimonio Cultural y la Interpol no podrán reportar  el 
robo de esas piezas al exterior, donde se produce la negociación entre  
traficantes y  coleccionistas.

Pero el problema de registro no es exclusivo de San Marcos. De hecho, 
Armendáriz  asegura que solo hay 17 millones de  piezas del país 
ingresadas en una base de datos de inventario y catálogo, lo cual es un 
subregistro.

Según la Cancillería,   se debe guardar información de todas las obras  
del patrimonio con 10 000 años de antigüedad. “Muchas   colecciones 
privadas del país no están enlistadas”.

El sargento Nelson Páez, quien es el único agente encargado del área de 
Patrimonio en la Interpol y no proporciona cifras de su investigación, 
señala que hay problemas para la recuperación. “Una obra de arte, sea 
cual fuere, debe tener un registro de inventario. Generalmente hay 
fotografías pero no se detallan las características; hay muchas 
vírgenes  parecidas. Trabajamos para que exista una concienciación”.

Este  negocio ilegal atrae a personas de todo el mundo.  Según el INPC, 
actualmente hay dos colecciones ecuatorianas retenidas en   Dinamarca y 
una en EE.UU.,   Italia,   España, Francia y   Hungría. Por ello, los 
cuadros de la Escuela Quiteña y las figuras y vasijas Jama Coaque están 
en la lista roja de bienes latinoamericanos en peligro, según el Consejo 
Internacional de Museos (Icom).

Las colecciones decomisadas en los seis países son producto de la oferta 
que se hace de las piezas a través de Internet. Por eso, Claude Lara, 
director general de Patrimonio Cultural de la Cancillería, explica que 
las  piezas reportadas a la Unesco (suman 117 registradas por 
Cancillería en Pichincha, Cotopaxi e Imbabura) no son las únicas que han 
sido robadas en el país, ya que se pueden encontrar otras que se 
intentan vender y que no están en la lista.

“Es imposible controlar todo el contrabando de las piezas que se roban. 
Pero cuando son extraídas ilegalmente,  las encontramos en  las  
subastas o cuando son compradas por museos del exterior; es decir, solo 
las hallamos cuando  están a la venta”.

En los aeropuertos nacionales  se hace un control. Las piezas   
detectadas sin justificación de  origen son incautadas y entran en un 
proceso de revisión de propiedad en el INPC. En su museo permanente, en 
las avenidas Colón y 10 de Agosto, hay más de 30 piezas  requisadas. La 
muestra está abierta al público.

En tanto, los templos optan por autoprotegerse. Una de las iglesias con 
el mayor listado de piezas  robadas es Santo Domingo: 16 obras  fueron 
sustraídas desde el 2002. Fray José Carlos Tuarez, administrador  del 
Convento, indica que ahora tiene cinco guardias   y  cámaras de video.

“Cuando se dieron los robos no existía este tipo de vigilancia. Pero 
solicitamos de la manera más comedida, urgente y necesaria a la Policía 
que tenga más cuidado en estos sectores. Actualmente, la seguridad la 
paga el convento”, dice el dominico.

En el robo a San Marcos, el  domingo, los ladrones salieron por la 
puerta principal, que no tenía candados ni cerraduras. La Interpol tiene 
una pista: por la forma en que fueron arrancadas las piezas de madera 
del púlpito, se trataba de personas sin conocimiento de arte. “Disculpe 
que le diga, pero eso fue una ratería sin sentido”, agrega Armendáriz.

Punto de vista

Alexandra Kennedy. Investigadora de arte

La demanda de obras de arte   quiteña es alta

El arte quiteño es muy cotizado en diferentes puntos, sobre todo de 
América. Por ejemplo, en casas de remate de renombre constantemente se 
encuentran recibiendo obras de arte colonial de la zona andina, es decir 
de Perú, Bolivia y Ecuador, que tiene su origen en la Escuela Quiteña.

Y tiene mucho interés ahora para los coleccionistas estadounidenses. Ahí 
hay un poder adquisitivo muy fuerte que hace que las piezas sean 
apetecidas y que sean llevadas  lícita o ilícitamente.

Pero no solo en Estados Unidos, sino en Colombia. Allí parece que hay 
personas que llegan a robar ciertas piezas para llevarlas al mercado 
bogotano. Más fuerte es Chile donde hay un tráfico sólido.

Lo que conozco es que muchos coleccionistas solicitan piezas exclusivas, 
lo que hace suponer  que existe una red que puede ser para robar, como 
en el caso de San Marcos.

En fin, es alta la demanda de la obra quiteña desde la época colonial, 
donde antes era lícito. Lo ilícito comienza desde los años sesenta del 
siglo XX  y continúa.

http://www.elcomercio.com




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