[MSN] Argentina. Ataques a monumentos, bustos y ornamentos en plazas y parques

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Wed Dec 19 22:00:56 CET 2007


Ataques a monumentos, bustos y ornamentos en plazas y parques

# El 50% de las esculturas porteñas están dañadas por el vandalismo y Rafaela no está exenta de esta afirmación. De las 1.969 figuras que hay en la ciudad de Buenos Aires, 984 fueron rotas, les robaron partes o les pintaron graffitis. Se trata de piezas de valor cultural, que en algunos casos ya no resisten más restauraciones.
# ¿Tendremos en Rafaela un listado o inventario de esculturas, bustos, frisos, murales, etc.? ¿Conocemos su ubicación, autor y estado actual en que se encuentran con el objetivo de promover su diario mantenimiento? ¿Existe un plan de mantenimiento para ellas? ¿Existe un permiso oficial para la colocación de nuevos elementos? ¿Quién se ocupa luego de ellas? ¿Solamente se autoriza a su colocación en canteros de bulevares, plazas, espacios abiertos y luego que se haga cargo el que la colocó?

¿Sabemos lo que tenemos?

En febrero de 2003, se publicó una nota entrevistando a uno de los pocos restauradores de oficio que tenemos en Rafaela (Sr. Roberto Grazioli) mostrando que aquí también si queremos y tomamos conciencia de nuestro pasado, podemos conservar, revalorizar y poner en valor elementos y objetos que conforman nuestra cultura.
Todo trabajo de restauración insume mucha dedicación, significado, especialización, materiales, investigación previa a la tarea propiamente dicha, análisis del material sobre el que se debe trabajar, como así también de los que se utilizarán, comprobando su eficiencia.
El conocimiento o especialización en alguna rama del arte, sólo es una parte a tener en cuenta a la hora de efectuar el trabajo.
Generalmente los materiales son diversos, como así también lo es su reacción, influyendo en ello el clima, humedad, exposición al sol y otras condiciones.
Considero por una cuestión de principios el respeto a ultranza de la obra tal cual fue concebida. El supuesto potencial creativo o recreativo que posea quien restaura debe estar al servicio del trabajo original respetando a su autor, con sus virtudes y defectos.
Determinadas libertades que se adoptan se hallan más cerca de lo decorativo o de la propia ineptitud del restaurador.

Vandalismo: causa principal

Representan a figuras de la literatura, la historia y la mitología.
Recrean batallas y escenas de la vida política del país y la ciudad.
Reproducen pasajes de sinfonías o leyendas. Clarín comentaba lo siguiente sobre la ciudad de Buenos Aires.
De los 1.969 monumentos, grupos escultóricos y estatuas que existen en parques y plazas, el 50% está deteriorado. El vandalismo es la causa principal "en el 99% de los casos", afirman en la Dirección de Espacios Verdes del Gobierno porteño. El resto, unos pocos, sólo presenta las cicatrices del sol, el viento y la lluvia.

Algunos ejemplos atacados de Buenos Aires

El ataque que dejó al busto de Coria Peñaloza sin cabeza, en Caminito, puso al descubierto la situación del patrimonio escultórico porteño, que tiene piezas de gran valor cultural.
Las figuras de La Aurora, del Parque Centenario, tienen las manos mutiladas, y es una de las esculturas que más restauraciones resistió.
Diana la Cazadora, que con su arco y su flecha adornaba un sector de Barrancas de Belgrano está en terapia intensiva, en los talleres de la Dirección de Monumentos y Obras de Arte (MOA). "Tenía demasiados graffitis, manchas y partes faltantes. Como es de mármol blanco la limpieza requiere tiempo y productos especiales", detalla C. M. Toto, responsable de la dirección y que lleva un minucioso, y triste, registro de la destrucción.
El proceso de deterioro que atraviesa la mitad de los 128 monumentos, 53 grupos escultóricos, 117 estatuas, 171 bustos, 380 equipamientos ornamentales en fuentes y 1.120 mástiles y placas es incesante. "Se puede seguir limpiando y reponiendo piezas en casi todos los casos.
Estamos en pleno proceso de recuperación y mitigación de los daños" (G.
Roleri, Espacios Verdes comunal).
Cada vez que la violencia deja su sello en algún grupo escultórico, repararlo no cuesta sólo dinero. Implica un continuo desgaste del mármol, la piedra o el bronce que, llegado un límite, no resistirá más parches. Como el caso del Monumento a los Dos Congresos que, según los especialistas, no soportará más intervenciones que el actual lifting.
En líneas generales, el presupuesto para borrar graffitis, pintadas y robos ronda entre los $ 1.000 y los $ 3.500 por cada pieza.
Empleo de las tres "P": Paciencia, Pulso y Productos adecuados son las tres P, el taller del MOA es un quirófano donde entran estatuas destruidas y salen como nuevas. Se trabaja con fotos, documentos y moldes de las piezas faltantes. "Se hacen limpiezas manuales y mecánicas y se colocan emulsiones de siliconas, que las protegen ante futuras y agresiones", indica Toto.
El arquitecto J. Bozzano, del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICOP), advierte que "los materiales pétreos y mármoles no resisten demasiadas restauraciones. El graffiti que penetra en un mármol de Carrara es difícil de sacar, siempre arrastra algo de base".

Rejas: ¿la solución?

A fines de los 90 se cercaron 120 espacios públicos después de una ola de robos de piezas escultóricas. Las rejas, termómetro de los ánimos porteños, le cambiaron la estética a la ciudad y separan a los vecinos del patrimonio de obras de arte donde se destacan originales de Pierre Bourdelle, un gran renovador de la escultura francesa. O de Emile Peynot, autor entre otras, de De Francia a la Argentina, el primer monumento instalado en el país donado por una colectividad extranjera, en 1910, por el Centenario de la Revolución de Mayo.
"¿Terminará sucediendo que algún barrio entero de esta ciudad -quejándose desde luego del vandalismo, de la inseguridad, de los intrusos, en fin: de los otros solicite cerramiento y horarios de ingreso y egreso?". Esto se preguntaba el arquitecto especialista en temas urbanos Mario Sabugo, en 1997. Hoy, se cuestiona lo mismo sobre el efecto de candados, cerrojos y rejas perimetrales."Es preocupante que la solución sea el encierro".
La "falta de sensibilidad y de educación" es lo que el arquitecto Bozzano plantea como nudo del problema. "Los corralitos no son lindos -coincide-, pero sí necesarios hasta que la gente aprenda a cuidar lo que le pertenece". Lía María, ministra porteña de Espacio Público, cree que el uso de estos lugares sociales "debe facilitar el estímulo de la identificación simbólica, la expresión y la integración cultural y comunitaria".
En estos museos a cielo abierto falta mucho camino por recorrer. Y por valorar.

Las más atacadas

# El Monumento a los Dos Congresos Representa a la República, la paz y el trabajo. Con figuras esculpidas en bronce y piedra por Jules Lagae, es un homenaje a la Asamblea de 1813 y al Congreso de 1816. Emplazado en Plaza Congreso, esta mole de 13,35 metros hoy está sometida a lo que los especialistas consideran su última intervención. "Cada manifestación política le ha dejado algún graffiti, además de la suciedad ambiental que también erosiona el material; la piedra ya está muy expuesta y será difícil realizar nuevos arreglos", (explicaron en la dirección del MOA).
# La Aurora, de Emile Peynoy en Parque Centenario. (27 veces que restauraron manos y pies).
# La Duda, la estatua de Plaza San Martín, ya conoce de memoria el molde de la mano de restaurada seis veces por año, durante cinco años, hasta que fue cercada.
# El Gladiador herido, recostado en Plaza España, también integra la lista de los más perjudicados. Al atleta romano le rompieron su escudo, los dedos de una mano, la nariz, la oreja y parte de uno de sus pies.
# Cuando el escultor Pablo Gasq trabajó los detalles del grupo escultórico Leandro y Hero, eligió el mármol para darle vida a las figuras de la literatura que representan dos desnudos. Están en la isla del lago del Rosedal, pero hasta allí también llegó el vandalismo: le faltan dedos de las manos y los pies. Y es otro de los más deteriorados.

Graffitis, golpes y robos

De piedra Mar del Plata, El Idilio, de Plaza Irlanda, necesita una lavada de cara para borrar el graffiti "Bicho Capo" que algún fanático de Argentinos Juniors dejó de recuerdo. En los planes del Gobierno porteño también está reconstituir las orejas y el hocico del lobo de Caperucita, la escultura de Juan Mario Carlus que está en el Parque Tres de Febrero. Y en Parque Centenario, invertirán $ 5.000 para trasladar el monumento del zoológico alemán Germán Burmeister tras las rejas del nuevo perímetro y devolverle su mano derecha, que alguien se llevó hace 25 años.

Sin castigo

"Un espíritu de destrucción que no respeta cosa alguna, sagrada ni profana". Así define la Real Academia Española al término vandalismo. Y en nuestra ciudad se ve que este fenómeno crece. Porque el espíritu que sobrevuela todo es que se trata de un delito que si bien tiene un castigo, nadie lo aplica. De los que atacaron las esculturas de Caminito nada se sabe y no debe ser tan difícil atraparlos. Con este estado de cosas, de total impunidad, entonces sólo podemos esperar -si no cambiamos- más destrucción y menos respeto. Esto decía Daniel Quinti.

Penas de hasta 4 años de prisión

El Código Penal contempla penas de entre tres meses y cuatro años de prisión por daños a estatuas monumentos, signos conmemorativos y otros objetos de arte colocados en edificios o lugares públicos. Sin embargo, vecinos y funcionarios admiten que esta norma se hace cumplir poco en Buenos Aires. A 10 días de que aparecieran dañadas cinco estatuas de Caminito todavía no hay ningún detenido. En el barrio, además, denunciaron que apenas bajó la vigilancia policial en el Paseo aparecieron nuevas pintadas.
Finalmente es posible entablar una lucha por la preservación, aún contra de los imponderables.
La desidia y la ignorancia son evitables, sólo basta aplicar una consigna: ¡¡¡ Educación !!!.

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