[MSN] La penúltima, La época de los ladrones cultos
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Tue Apr 17 20:00:31 CEST 2007
La penúltima
La época de los ladrones cultos
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*Enrique Naveda *
El 21 de agosto de 1911 Vincenzo Peruggia, un trabajador del Museo del
Louvre, ocultó la Gioconda bajo su abrigo y atravesó satisfecho las
puertas del edificio. En esos instantes, que lo convertían en un
personaje legendario, tal vez pensaba en el agradecimiento que le debía
al marqués de Valfierno, inductor y cerebro del plan, sin saber que este
lo traicionaría. La Mona Lisa apareció dos años después, pero el robo se
convirtió en uno de los más memorables de la historia del arte.
A nivel mundial, el oficio de ladrón de arte se ha vuelto la tercera
actividad ilegal más lucrativa. Se calcula que el mercado negro maneja
alrededor de US$5 millardos al año. Según un estudio realizado por
Interpol en 2000, solo el narcotráfico y el trasiego ilegal de armas lo
superan.
México, con 200 sustracciones anuales, según su Instituto Nacional de
Antropología e Historia, es uno de los países que más lo padecen.
En lo que va del año, en Guatemala el Ministerio de Cultura y Deportes
ha conocido el robo de imágenes religiosas de la época colonial, y en el
último lustro la cifra asciende a 254 piezas sustraídas.
Sin embargo, la estadística no es completa, reconoce Óscar Mora, jefe de
la Unidad de Prevención y Control del Tráfico Ilícito de Bienes
Culturales de esa dependencia. Las fuentes de información y denuncia del
ente son precarias.
El mercado de bienes culturales guatemaltecos es variado, y en general
las piezas se reparten por Estados Unidos y Europa. Las posibilidades de
recuperar una pieza dependen mucho de su movimiento en el mercado negro,
explica Mora, y añade que hay obras que se recuperan en cinco días y
otras en cinco años.
Pero también hay unas terceras que no se recuperan nunca: los
coleccionistas, sean nacionales o extranjeros, mantienen la obra oculta,
en su catálogo privado y fuera del conocimiento público.
Cuando eso ocurre es complicadísimo localizarlas. Aunque gran parte de
los intermediarios que se dedican a vender arte robado conocen a los
coleccionistas y eso facilita la transacción, muchas veces se ubican las
obras en el momento en que se trata de venderlas o van a cambiar de manos.
A escala internacional la Interpol es la responsable de coordinar la
búsqueda. En los últimos años se han reforzado las aduanas, se emplean
localizadores satelitales y se creó un registro de obras de arte
desaparecidas, el Art Loss Register, el cual sirve a museos, casas de
subastas, policía y coleccionistas para averiguar si la obra que se les
trata de vender es robada.
En Guatemala, cuatro personas están condenadas y una más espera
sentencia. El Código Penal establece prisión de 6 a 15 años.
Los coleccionistas, a menudo gente acaudalada con un nivel cultural
alto, justifican muchas veces sus compras con el argumento de que ellos
las conservarán mejor que un museo. Y seguramente es cierto, admite
Mora, se trata de bienes públicos que ellos vuelven privados, y por otra
parte, robar arte o vestigios arqueológicos es sustraerle una pieza al
rompecabezas de la memoria colectiva de un país.
Recientemente, un coleccionista reconoció ante el Ministerio de Cultura
haber pagado Q25mil por un bien arqueológico. “Estoy seguro de que esa
pieza en el mercado internacional habría alcanzado valores mucho más
altos”, aseguró Mora.
Guatemala, domingo 15 de abril de 2007
http://www.elperiodico.com.gt
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