[MSN] Museos como un búnker. Las grandes capitales han sufrido más atentados contra el patrimonio museístico pese a los rígidos dispositivos para proteger las obras.
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Sun Jul 2 08:42:35 CEST 2006
Museos como un búnker
Las grandes capitales han sufrido más atentados contra el patrimonio
museístico pese a los rígidos dispositivos para proteger las obras
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Madrid- Algunos de los mejores museos europeos han cambiado sus sistemas de
seguridad después de sufrir ataques de perturbados. Estos son algunos casos
recientes.
París: sensores y disuasiónEl pasado 4 de enero, durante la exposición
«Dadá» en el centro Pompidou, Pierre Pinoncely, un artista excéntrico, la
emprendió a martillazos contra el célebre urinario de Marcel Duchamp. Un
suceso que demuestra cómo los grandes museos no están al abrigo de
agresiones a sus obras, ni tampoco de robos. De hecho, el Museo del Louvre
sufrió, el 3 de mayo de 1998, la sustracción de un cuadro expuesto de Corot.
El tercer pilar museístico de la ciudad, el museo de Orsay, lleva sin
registrar incidentes de este tipo desde 1986.
Su responsable de seguridad, Philippe Gomas, comenta que la primera arma
de defensa es humana, y está compuesta por 200 agentes. En un segundo plano
se encuentran las medidas técnicas, sobre todo «los sistemas de
videovigilancia», las «alarmas» y sensores volumétricos. Para las obras de
mayor valor o más delicadas, Orsay prevé vitrinas, o la obligación de
respetar una mayor distancia con el cuadro. Aunque Philippe Gomas subraya
que «ningún sistema es infalible», el experto afirma que uno de los mejores
antídotos contra la agresión o el robo es de corte clásico: «La disuasión».
Londres: seguridad revisada
Una reciente «travesura» de Banksy, el llamado «terrorista del arte»,
puso de manifiesto los agujeros en las medidas de seguridad de instituciones
tan prestigiosas como el British Museum. Hace un año, el conocido
«graffitero» colgó una falsa pintura rupestre de un hombre con un carrito de
la compra y los responsables del museo tardaron casi 24 horas en
localizarla. Meses antes, el British había sufrido el robo de una quincena
piezas decorativas de origen chino, similares a las sustraídas anteriormente
en otro importante museo de la ciudad, el Victoria & Albert. «Tras estos
hechos, reexaminamos nuestras medidas de seguridad para valorar qué mejoras
debíamos introducir», explica la portavoz de la institución, Hannah Boulton.
Lo que sucede es que incluso los dispositivos más modernos no pueden
evitar incidentes como el protagonizado en enero por Nick Flynn, un
visitante del Museo Fitzwilliam de Cambridge, que destrozó tres jarrones de
la dinastía Qing valorados en 750.000 euros. Este accidente volvió a poner
en cuestión la seguridad de los museos británicos, que deben buscar un
difícil equilibro entre proteger sus obras de arte y exponerlas
adecuadamente. «Aunque la seguridad sea una de nuestras prioridades, creemos
que es aún más importante que millones de personas puedan disfrutar de
nuestra colección», asegura Boulton.
Berlín: cámaras indiscretas
Las medidas de seguridad en los grandes museos alemanes son exhaustivas y
de ello puede dar fe la propia canciller Angela Merkel. Durante meses una
cámara de seguridad exterior del Museo Pérgamo espió la vivienda privada de
la jefa de Gobierno y de su marido, a pocos metros de este espacio. La
noticia salió a la luz gracias a la visita de unos reporteros, que
descubrieron en las pantallas de los vigilantes el cuarto de estar de la
canciller, donde su marido veía en ese momento la televisión. Pero a pesar
de las cámaras, vigilantes y sensores resulta imposible proteger al cien por
cien las obras de arte, como reconoce Mechtild Kronenberg, portavoz de la
Federación de Museos Alemanes. Esta organización ofrece recomendaciones de
seguridad a los seis millares de museos que existen en el país, pero asume
que «hay situaciones imprevisibles e inevitables. La polémica colección de
Friedrich Christian Flick instalada en el Hamburger Banhof de Berlín ha sido
objeto de tres asaltos desde su inauguración. Los vándalos no perdonan que
la familia Flick amasara una fortuna a la sombra de los nazis y ahora se
niegue a indemnizar a las víctimas.
Roma: miles de policíasLa seguridad de los museos italianos está regulada
por una rigurosa normativa que, sin embargo, pocas galerías cumplen al pie
de la letra. La situación real depende de los recursos económicos y de la
voluntad de las autoridades regionales y locales, así como de las del propio
museo. Por otra parte, el recorte de los fondos destinados a los bienes
culturales y patrimoniales ha debilitado su capacidad para proteger y cuidar
el ingente patrimonio artístico.
Muchos de los museos y galerías italianas dependen de la Iglesia
católica, que los administran por su cuenta y riesgo y dispone de sus
propias normas, generalmente más eficaces que las de los entes públicos. Con
la alarma terrorista, las medidas de seguridad se reforzaron y el Gobierno
colocó miles de policías en los principales lugares históricos, con la
misión de evitar atentados y controlar el vandalismo.
Información elaborada por Javier Gómez, Gonzalo Suárez, Anxela Iglesias y
Ángel Villarino.
http://www.larazon.es/noticias/noti_cul10255.htm
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