[CPProt.net] Argentina: Funcionarios contra la cultura

Ellie Bruggeman ellie at bruggemansolutions.com
Sun Oct 9 14:13:34 CEST 2005


*Funcionarios contra la cultura*

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No es maldad, ni incompetencia, sino un claro caso de estulticia. La 
Argentina tiene una deuda impaga con el Centro Internacional para la 
Preservación y Restauración del Patrimonio Cultural (Iccrom), un 
prestigioso organismo internacional de cultura, que apenas asciende a $ 
181.175, por no pagar sus contribuciones anuales por 6 años, y por ello 
sería expulsada de ese organismo en noviembre próximo.

El director de Finanzas y Administración del organismo internacional, 
Bruno Pisan, dijo: “Lamento confirmar que, vista la llamativa deuda que 
tiene la Argentina desde 1990, los Estados miembros decidieron, en su 
Asamblea General de noviembre de 2003, suspender su derecho a recibir 
servicios de Iccrom. Tras haber omitido pagar sus contribuciones por más 
de seis años, la Argentina corre el serio riesgo de que se considere que 
ha renunciado a ser miembro”, un eufemismo para advertir que expulsarán 
a la Argentina del Iccrom por morosa y por no demostrar ninguna voluntad 
de pago.

El Centro Internacional para la Preservación y Restauración del 
Patrimonio Cultural (Iccrom) se dedica a respaldar los trabajos de 
conservación de museos, bibliotecas y archivos; aconseja sobre manejo de 
centros urbanos considerados lugares de turismo cultural; capacita a 
restauradores arqueológicos y funcionarios para el cuidado de sitios 
arqueológicos valiosos, y asesora al Centro de Patrimonio Mundial de la 
Unesco. Está conformado y sostenido por 114 naciones miembros de la ONU, 
entre ellos los Estados Unidos, Francia, Polonia, Paraguay, Perú, 
Portugal, Armenia y Argelia.

La Argentina necesita del concurso de este organismo para preparar 
planes de preservación de sus sitios históricos y personal para cumplirlos.
No se desconoce que las necesidades de nuestro país en esta materia son 
complejas y difíciles, porque debemos preservar valores muy destacados y 
a veces casi intangibles y no sabemos cómo hacerlo. Por ejemplo, deben 
tomarse decisiones sobre el manejo de la Quebrada de Humahuaca, 
declarada por la Unesco “paisaje cultural”, pero no existen en la 
Argentina especialistas en el cuidado y preservación de estos sitios 
que, al mismo tiempo y para mayor complicación, son asiduamente 
frecuentados por el turismo nacional e internacional; igual puede 
decirse de las Misiones Jesuíticas guaraníes, en Misiones, que en 2003 
estaban en la lista de los sitios monumentales más amenazados de 
degradación del mundo, según la World Monuments Fund.

La conveniencia de mantenerse en el seno de Iccrom es clara: en este 
organismo, antropólogos, arqueólogos y gestores culturales argentinos y 
otros profesionales e intelectuales argentinos podrían acceder a cursos, 
pasantías y becas que da el Iccrom, pero la Argentina, que necesita 
ayuda, en lugar de cumplir sus obligaciones como asociada al organismo, 
se hace expulsar vergonzosamente.

El tema que comentamos es una muestra del desprecio que tienen, desde 
hace muchos años, los gobiernos por la cultura y hasta por la imagen 
internacional de la Argentina. ¿Acaso no tendrá importancia que un 
organismo internacional arroje de su seno a un país por no pagar una 
suma módica que no llega a 200 mil pesos? ¿Quién querrá hacer tratos con 
un país cuyos funcionarios tienen semejante grado de descompromiso con 
las obligaciones contraídas libremente?

El problema se inició casi al mismo tiempo en que la Argentina adhirió 
al Iccrom en 1988, debiendo abonar anualmente una contribución que en la 
actualidad asciende a 34.000 euros. El convenio debía ser cumplimentado 
por el Ministerio de Educación y Cultura de la Nación, pero al dividirse 
este ministerio en dos, nunca se previó financiación presupuestaria para 
atender las obligaciones del país con el Iccrom. No es siquiera 
incapacidad, sino un claro signo de estulticia.

¿Qué impide a este gobierno, como a los que lo precedieron, disponer de 
menos de doscientos mil pesos para pagar esta deuda? ¿Quizá la falta de 
recursos? No hay que caer en ingenuidad. ¿Quizá trabas burocráticas? 
Ninguna que no se pueda solucionar con la firma de uno más de los miles 
de decretos de “necesidad y urgencia” de los que abusa el Poder 
Ejecutivo, con la complicidad del Congreso.

Es hora de que los funcionarios públicos despierten de su estupor y 
sepan, o aprendan, a separar lo urgente -por ejemplo, las próximas 
elecciones- de lo importante, como la vida misma del país y las 
herramientas para su crecimiento y desarrollo intelectual.

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